El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia queráis saber qué insólito accidente
puso en mis manos esta carta.
ANTONIO
Estoy sin habla.
BASANIO
¿Eras el doctor y no te conocí?
GRACIANO
¿Y tú el escribiente que va a ponerme cuernos?
NERISA
Sí, pero que no tiene esa intención,
a no ser que se haga hombre.
BASANIO
Querido doctor, dormirás conmigo.
Si estoy ausente, duerme con mi esposa.
ANTONIO
Querida señora, me dais vida y fortuna,
pues la carta asegura que mis barcos
llegaron a buen puerto.
PORCIA
Y ahora, Lorenzo: mi escribiente
os trae también un buen consuelo.
NERISA
Sí, y se lo doy sin honorarios.—
Lorenzo y Yésica, aquí tenéis,
de parte del rico judío, un acta especial
por la que os dona sus bienes cuando muera.
LORENZO