El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia ANTONIO
¡Quita, hombre!
SOLANIO
Enamorado tampoco… Entonces estás triste
porque no estás alegre. PodÃas estar
saltando y brincando, y decir que estás alegre
porque no estás triste. ¡Por Jano bifronte![5]
La naturaleza produce tipos raros:
hay unos que, con ojos entornados,
se rÃen como loros al oÃr la gaita,
y otros con cara de vinagre, incapaces
de esbozar una sonrisa, aunque Néstor[6]
nos jure que la broma era graciosa.
Entran BASANIO, LORENZO y GRACIANO.
Aquà llega Basanio, tu nobilÃsimo pariente[7],
con Graciano y Lorenzo. Adiós.
Te dejamos en mejor compañÃa.
SALERIO
Hubiera seguido hasta alegrarte,
mas se me han adelantado amigos mejores.
ANTONIO
Tú eres buen amigo para mÃ.
Mas veo que tus asuntos te reclaman
y aprovechas la ocasión para marcharte.
SALERIO
Buenos dÃas, señores.
BASANIO