El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia NERISA
Si se arriesgase a elegir y acertara con el cofre, iríais contra la voluntad de vuestro padre si os negaseis a aceptarle.
PORCIA
Pues, para evitarlo, pon sobre otro cofre un vaso grande de vino del Rin: aunque el diablo ande dentro y la tentación fuera, seguro que lo escoge. Nerisa, cualquier cosa antes que casarme con una cuba.
NERISA
Perded cuidado, señora: estos caballeros me han hecho saber su intención de regresar a su tierra y no importunaros más con su petición si no hay otro modo de conseguiros que el acertijo de los cofres que dispuso vuestro padre.
PORCIA
Aunque viva tantos años como la Sibila[15], moriré tan casta como Diana[16] si no me consiguen como ordena el testamento de mi padre. Me alegro de que todos estos pretendientes sean tan razonables, pues no hay uno de ellos por cuya ausencia no suspire. Que Dios les conceda un buen regreso.
NERISA
Señora, ¿no os acordáis de un veneciano, hombre de armas y letras, que en vida de vuestro padre vino aquí acompañando al marqués de Monferrato?
PORCIA