El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia ¡SÃ, sÃ, Basanio…! Asà creo que se llamaba.
NERISA
SÃ, señora. De todos los hombres que hayan visto mis torpes ojos él era el más merecedor de una bella dama.
PORCIA
Le recuerdo muy bien y recuerdo que era digno de tu elogio.
Entra un CRIADO.
¿Alguna novedad?
CRIADO
Señora, los cuatro extranjeros desean despedirse, y ha venido el correo de un quinto, el PrÃncipe de Marruecos, para anunciar que su señor llega esta noche.
PORCIA
Si pudiera acogerle con tanto placer como despido a los otros cuatro, me alegrarÃa su llegada. Y si es un santo con cara de diablo, que venga a confesarme, no a cortejarme. Vamos, Nerisa.— Tú, ve delante.— Sale un pretendiente por la verja, y ya hay otro llamando a la puerta.
Salen.