El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Entra el viejo GOBO con una cesta.
GOBO
Mi joven señor, ¿queréis decirme por dónde se va a la casa de maese el judío?
LANZAROTE [aparte]
¡Cielo santo! Pero si es mi legítimo padre, que, de puro burrimiope y casi ciego ni me conoce. A ver si lo enredifico.
GOBO
Mi joven caballero, ¿queréis decirme por dónde se va a la casa de maese el judío?
LANZAROTE
Tomad la primera bocacalle a la derecha, pero la siguiente a la izquierda. A la siguiente no toméis ninguna, y seguid indirectamente a la casa del judío.
GOBO
Por el cielo bendito, va a ser difícil. ¿Podéis decirme si un tal Lanzarote, que vive con él, vive con él o no?
LANZAROTE
¿Habláis del joven maese Lanzarote?— [Aparte] Y ahora, atentos, que suben las aguas.— ¿Habláis del joven maese Lanzarote?
GOBO
Maese no, señor, que es hijo de un pobre. Su padre, modestia aparte, es un pobre muy honrado y, a Dios gracias, con mucha salud.