El Rey Lear
El Rey Lear CORDELIA.—Ya lo sabÃa; el nuestro lo espera, dispuesto a recibirlo debidamente. ¡Mi querido padre! Por ti solo trabajo; por ti mi duelo ha entristecido a Francia y mis inagotables lágrimas han excitado su piedad. No arma nuestras manos la loca ambición, sino el amor, el tierno amor a un padre anciano y querido; vamos a combatir en defensa de tus derechos. ¡Cuánto me tarda el verte y oÃr tu voz! (Salen.)