El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

EL INTENDENTE.—Imposible, señora; son órdenes expresas de mi dueña.

REGAN.—Pero ¿por qué escribe a Edmundo? ¿No podría encargaros verbalmente sus órdenes? Vamos, una palabra, algo, no sé qué. Mira déjame abrir esa carta.

EL INTENDENTE.—¡Oh, señora! ¡Preferiría…!

REGAN.—Ya sé que tu señora no ama a su esposo; estoy segura de ello. En la última visita que me hizo, dirigió a Edmundo extrañas ojeadas y miradas muy expresivas. Sé que conoces el secreto de su corazón.

EL INTENDENTE.—¿Yo, señora?

REGAN.—Sí; ya sé lo que me digo; eres su intimo confidente; me consta; así, pues, atiende lo que voy a decirte. Mi marido ha muerto. Edmundo y yo celebramos una entrevista secreta, y más me conviene a mí un marido que a tu señora. Si logras encontrarle, dale este encargo; y cuando le des cuenta a tu señora de lo que acabo de decirte, aconséjala que procure entrar en razón. Ahora, puedes partir. Y si por acaso oyes hablar de ese ciego traidor, recuerda que la fortuna colmará de dones a quien lo extermine.

EL INTENDENTE.—Quisiera poderle encontrar, señora; y entonces os probaría a qué partido soy adicto.

REGAN.—Adiós.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker