El Rey Lear
El Rey Lear GONERIL.—Eso es un complot. Gloucester, por las leyes de la guerra no estabas obligado a responder a un adversario incógnito; no estás vencido, te engañaron indignamente.
EL DUQUE DE ALBANIA.—Señora, no abráis la boca, u os la cierro con este papel. Tomad, señor. Y tú, la más infame de las criaturas, lee tus horrores. No lo rasguéis, señora; ya veo que lo conocéis. (Entrega la carta a EDMUNDO.)
GONERIL.—Y aun cuando lo conociese, ¿qué? Las leyes son mÃas y no tuyas. ¿Quién tiene derecho a acusarme?
EL DUQUE DE ALBANIA.—¡Monstruo! ¿Conoces este escrito?
GONERIL.—¡Vaya una pregunta! (Sale.)
EL DUQUE DE ALBANIA.—Seguidla; está fuera de sÃ; vigiladla.
EDMUNDO.—Todo cuanto me imputasteis, es cierto y mucho más. El tiempo lo descubrirá todo. Son cosas pasadas… y yo también. Pero ¿quién eres tú, a quien la fortuna concede esta ventaja sobre m� Si eres noble, te perdono.