El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

EL REY DE FRANCIA.—No atino a comprender, cómo la que poco ha era vuestra hija predilecta, tema de vuestras alabanzas, y encanto de vuestra vejez, haya podido, en rápido instante, cometer una acción tan monstruosa que merezca verse despojada de todos cuantos dones la habíais prodigado. Seguramente su ofensa ha de ser de un género antinatural, un prodigio de atrocidad; o bien el afecto que antes le asegurasteis solemnemente, se ha pervertido por extraña manera. Y creer de ella ese prodigio, es un hecho sobrenatural que repugna a mi razón y que, sin un milagro, jamás creería.

CORDELIA.—Una postrera súplica dirijo a vuestra majestad. Confieso que no poseo ese lenguaje meloso, ese arte de prodigar vanas palabras. Lo que resolví lo hago antes de hablar de ello. Dignaos declarar que, si pierdo vuestro afecto y vuestras bondades, no es porque esté mancillada con algún crimen o vicio, ni por haber deshonrado mi sexo con alguna bajeza o acción indigna de mí, sino que toda mi falta consiste (y esta privación es mi riqueza) en no tener un ojo ávido que sin cesar mendigue, ni una lengua que dista mucho de envidiar, aun cuando me cuesta la pérdida de vuestra ternura.

LEAR.—Más te valiera no haber nacido, que el haberte hecho digna de mi desagrado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker