El Rey Lear
El Rey Lear EL REY DE FRANCIA.—¿Y ése es el único reproche? Un carácter avaro en obras, pero que sin hablar, obra. Duque de Borgoña, ¿qué contestáis a la princesa? Deja el amor de ser amor, en cuanto intervienen consideraciones extrañas; su verdadero objeto no se cifra en intereses frÃvolos. Hablad, ¿deseáis tomarla por esposa? Su dote es ella misma.
EL DUQUE DE BORGOÑA.—Augusto Lear: con que sólo me deis la parte que antes ofrecisteis, acepto en el acto la mano de Cordelia, proclamándola duquesa de Borgoña.
LEAR.—Nada; lo he jurado; soy inflexible.
EL DUQUE DE BORGOÑA.—Deploro que a la vez que perdisteis el corazón de un padre, perdáis también un esposo.
CORDELIA.—Sea la paz con el duque de Borgoña. Ya que las consideraciones de fortuna constituyen todo su amor, no seré yo su esposa.