El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nuestro padre te hace vigilar; huye de este castillo; le han indicado tu escondrijo; aprovéchate de la oscuridad de la noche. ¿No has hablado aún con el duque de Cornualles? Pronto llegará aquí, en compañía de su esposa. ¿Nada te ha dicho de su enemistad contra el de Albania? Procura hacer memoria.

EDGARDO.—Ni una palabra, estoy seguro.

EDMUNDO.—Padre llega; oigo su voz. Es preciso fingir que nos estamos batiendo. ¡Saca tu espada! así; haz como si te defendieses. ¡Ríndete ahora! ¡Ven ante nuestro padre! ¡Hola, luces! Huye, hermano mío. ¡Antorchas! ¡Antorchas! (Sale EDGARDO.)

Bueno; ¡adiós! Si me hiciese un poco de sangre, lograría persuadirles de que acabo de sostener un combate terrible. (Se hiere el brazo.) A borrachos he visto yo hacerse mayor daño en broma. ¡Padre, padre mío! ¡Detenedle! ¡Detenedle! ¡Cómo! ¡Nadie me socorre!

Entran el conde de GLOUCESTER y varios criados con antorchas.

EL CONDE DE GLOUCESTER.—¿Qué ocurre, Edmundo? ¿Dónde está ese malvado?

EDMUNDO.—Aquí estaba oculto en las tinieblas, espada en mano, murmurando no sé qué palabras mágicas, e invocando a la luna como divinidad tutelar.

EL CONDE DE GLOUCESTER.—¿Pero dónde está?

EDMUNDO.—Ved, señor, cómo brota mi sangre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker