El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

EL DUQUE DE CORNUALLES.—¿Y en qué te ha ofendido ese hombre?

EL INTENDENTE.—Nunca le ofendí, señor. Poco tiempo ha, el rey, su dueño, interpretando mal lo que yo le decía, intentó golpearme; ese hombre, para lisonjear su cólera, se unió a él y me derribó, insultándome, mofándose de mí y obteniendo los elogios de su señor. ¡Ah! si el rey no hubiese estado presente, no habría quedado yo vencido. Y ahora, engreído con sus proezas, acaba de sacar la espada contra mí.

EL CONDE DE KENT.—Ninguno de esos cobardes quiere que le tengan por menos bravo que Ayax[4].

EL DUQUE DE CORNUALLES.—Traigan cepos. Ya te enseñaremos, viejo testarudo, venerable fanfarrón…

EL CONDE DE KENT.—Soy demasiado viejo, señor, para aprender. No hagáis que traigan cepos para mí. Sirvo al rey, y es mostrar poquísimo respeto a la augusta persona de mi señor el poner cepos a su mensajero, con tanta malicia y osadía.

EL DUQUE DE CORNUALLES.—Traigan cepos, repito. Tan cierto como quien soy, permanecerás en cepos hasta el mediodía.

REGAN.—¡Cómo! ¿Solamente hasta mediodía? Hasta la tarde, monseñor, y aún la noche toda.

EL CONDE DE KENT.—En verdad, señora, no me trataríais más indignamente si fuese el más mísero perro de vuestro padre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker