El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

REGAN.—¿Por qué no podríais, señor? Si llegasen a faltaros, castigarlos sabríamos. Si dentro de algunos días queréis venir a mi morada (pues ya entreveo el peligro) os ruego que no traigáis más de veinticinco caballeros; no tengo sitio para mayor número.

LEAR.—Recordad que os lo di todo.

REGAN.—Y lo disteis oportunamente.

LEAR.—Os hice mis guardianas, mis depositarias, no reservándome sino cierto número de oficiales para mi séquito. ¿Para entrar en casa sólo he de llevar veinticinco? ¿No acabas tú de decirlo?

REGAN.—Y lo repito, señor; ni más.

LEAR.—Una mujer arrugada, ajada, parece aún hermosa junto a otras mujeres más viejas y decrépitas que ella. Basta no ser el peor para merecer todavía algún elogio. (A GONERIL.) Volveré a tu castillo. Tus cincuenta son el doble de sus veinticinco, y así, tu cariño es doble que el suyo.

GONERIL.—Escuchad, señor, ¿qué necesidad tenéis de veinticinco caballeros, ni siquiera de diez, ni aún de cinco, para venir a una casa donde encontraríais a un número de servidores tres veces mayor?

REGAN.—¿Qué necesidad tenéis ni de uno solo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker