El Rey Lear
El Rey Lear REGAN.—¡Ah, señor! A los hombres tercos y obstinados deben servir de lección los males que por sà propios se atraen. Cerrad las puertas. Los que le siguen son gente decidida; pueden abusar de su estado de debilidad, y la prudencia aconseja que nos prevengamos contra sus desmanes.
EL DUQUE DE CORNUALLES.—Cerrad las puertas, señor. ¡Vaya qué noche más cruel! Mi Regan opina muy cuerdamente; preservémonos de la tempestad. (Salen.)