El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano QUINCIO.—Si puede hacerse asÃ, todo está bien. ¡Ea! Que cada cual se siente y ensaye su papel. Principiad, PÃramo. Cuando hayáis dicho vuestro discurso, entrad en aquel matorral; y asà cada uno, según su papel.
(Entra PUCK por el foro).
PUCK.—¿Qué groseros patanes andan por ahà metiendo ruido tan cerca del lecho de nuestra hermosa reina? ¡Qué! ¿Tratan de una representación? Pues seré del auditorio, y aun haré de actor si veo ocasión de ello.
QUINCIO.—Hablad, PÃramo. Tisbe, avanzad.
BOTTOM.—«Tisbe, las dulces flores de suave sabor…».
QUINCIO.—«Olor, olor».
BOTTOM.—«De suave olor. Asà es tu aliento, cara, carÃsima Tisbe. ¡Pero oye! ¡Una voz! Quédate aquà un momento, y dentro de poco volveré».
(Sale BOTTOM).
PUCK.—(Aparte). ¡Qué PÃramo tan raro!
(Sale PUCK).
FLAUTO.—¿Debo hablar ahora?
QUINCIO.—SÃ, por cierto; pues debéis entender que no sale más que a enterarse de un ruido que oyó, y tiene que volver.