El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano PÍRAMO.—No, señor, en realidad no debería hacerlo. «Así me engañan» es el punto en que le llega el turno a Tisbe, y ella ha de entrar, y yo he de ponerme a mirar por el agujero. Ya veréis cómo va ocurriendo exactamente cuanto digo. Ella se acerca.
(Vuelve a entrar TISBE).
TISBE.
¡Oh muro!
Con harta frecuencia has oído mis lamentos
por tenerme tú separada de mi hermoso Píramo.
Mis labios de cereza han besado a menudo tus piedras,
tus piedras unidas con cal y cimiento.
PÍRAMO.
Veo una voz. Ahora voy a la abertura para asomarme y oír la cara de mi Tisbe. ¡Tisbe!
TISBE.
¡Amor mío! ¡Eres mi amor, a lo que opino!
PÍRAMO.
Opina lo que quieras. Soy la gracia de tu amor, y todavía soy fiel como Limandro[23].
TISBE.
Y yo como Elena, hasta que los hados den conmigo en tierra.
PÍRAMO.
No fue tan fiel Shafalo a Procro[24].
TISBE.