Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II I
En el acto quinto, escena cuarta, de Ricardo II, el recién coronado Enrique IV pregunta por su pródigo hijo, a quien no ve desde hace tiempo y cuya vida disipada le preocupa: el joven prÃncipe frecuenta las tabernas y los burdeles, y se junta con «amigos licenciosos y sin freno» a los que protege. Parece como si Shakespeare, a punto de acabar la obra, ya estuviera pensando en el personaje que ocupará una parte esencial de su ENRIQUE IV y más tarde será el protagonista de Enrique V.
Si los hechos en los que se basa Ricardo II invitaban al tratamiento poético elevado que distingue a esta obra, en el reinado de Enrique IV Shakespeare encontró otros elementos: el monarca que le habÃa usurpado el trono al rey Ricardo tuvo que hacer frente a sucesivas rebeliones y a la constante rebeldÃa de su hijo, el prÃncipe juerguista, que, no obstante, acabarÃa repudiando sus excesos y convirtiéndose no sólo en un rey responsable y eficiente, sino también en una leyenda nacional.
Para tratar estos hechos, el autor tuvo que ensanchar considerablemente el marco dramático, de modo que, además del mundo histórico de la guerra y la polÃtica, entrase en juego el de la taberna y la vida popular. Shakespeare lo centró en la figura de Falstaff, una de las creaciones más extraordinarias del autor y uno de esos personajes de la literatura universal que se salen de la página.
