Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II La incorporación de este mundo cómico permite una continua alternancia con el otro, y un contraste entre lo noble y lo popular, lo alto y lo bajo, que no vemos en los demás dramas históricos del autor. De todos ellos, ENRIQUE IV, desarrollado en dos partes diferenciadas, es el que presenta mayor diversidad de personajes, situaciones y temas (política, amistad, picaresca, legitimidad, razón de Estado, relación paterno-filial, duplicidad, vida pública/vida privada…).
Y, sin embargo, la comedia no podrá continuar por mucho tiempo. Implícita y explícitamente, Falstaff menoscaba los valores por los que se rigen la guerra y la política. El contraste que aporta su presencia no es sólo cómico, sino paródico y satírico, y acentúa el tratamiento, de por sí ambivalente, que reciben los personajes históricos. Como la transformación del príncipe Hal en rey Enrique le lleva a abandonar a sus antiguas compañías, Falstaff será el medio necesario para demostrarla. Al final se impondrán las realidades del poder y, dolorosamente o no, expulsarán el mundo cómico que Falstaff representa.
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