Enrique IV
Enrique IV Y los atamos.
PETO
No, no. No los atamos.
FALSTAFF
¡Bellaco! Sí que los atamos, a cada uno, que, si no, soy judío: judío hebreo.
GADSHILL
Y ya en el reparto, nos atacaron otros seis o siete.
FALSTAFF
Y soltaron a los demás, que se unieron a ellos.
PRÍNCIPE
¡Vaya! ¿Y luchasteis contra todos?
FALSTAFF
¿Todos? No sé a qué llamas todos, pero si yo no luché contra cincuenta, soy un manojo de rábanos. Si no eran cincuenta y tantos contra el pobre Falstaff, no ando a dos patas.
PRÍNCIPE
Ruega a Dios que no hayáis matado a nadie.
FALSTAFF
Para rezar ya es tarde, pues machaqué a dos de ellos. A dos seguro que los liquidé, dos granujas con ropa de bocací. Óyeme, Hal, si te miento, escúpeme a la cara, llámame perro. Tú ya conoces mi quite: aquí estaba yo y así empuñaba el hierro. Me atacan cuatro granujas de bocací…
PRÍNCIPE