Enrique IV
Enrique IV él llena de armaduras nuestros campos,
lanza tropas contra las fauces del león
y, no siendo de más edad que tú,
lleva viejos nobles y obispos reverendos
a luchas cruentas y armas aplastantes.
¡Qué honor inmortal ha conquistado
frente al célebre Douglas, y qué hazañas,
fogosos ataques y renombre militar
lo elevan sobre todos los soldados
y le dan primacía de guerrero
en todos los reinos de la cristiandad!
Tres veces este Hotspur, este Marte en pañales,
este niño guerrero, ha vencido en sus empresas
al gran Douglas: una vez lo capturó,
lo liberó y se hizo amigo de él
para alzar más la voz del desafío
y sacudir la firmeza de mi trono.
¿Qué dices a esto? Percy, Northumberland,
el arzobispo de York, Douglas, Mortimer
han pactado contra mí y están en armas.
Mas, ¿por qué te doy estas noticias?
¿Por qué, Enrique, te hablo de enemigos
cuando tú eres el mayor y el más cercano?
Tú, que, por miedo servil, propensión
rastrera y arrebato, eres capaz
de combatirme a sueldo de este Percy,
seguirle como un perro e inclinarte ante su enojo,