Enrique IV
Enrique IV mostrar cuánto has degenerado.
PRÍNCIPE
No creáis eso; veréis que no es verdad.
Y Dios perdone a quienes tanto han apartado
de mí vuestros buenos pensamientos.
La cabeza de Percy será mi redención
y, al final de alguna gran victoria,
me atreveré a deciros que yo soy hijo vuestro.
Mi ropa estará bañada en sangre
y mi cara será una máscara sangrienta
que, lavada, limpiará mi deshonor.
Será el día (vea la luz cuando deba)
en que ese joven de honra y nombradía,
ese apuesto Hotspur, ese aclamado caballero,
se enfrente a vuestro desdeñado Enrique.
¡Ojalá los honores que coronan su yelmo
fuesen multitud y en mi cabeza
se doblasen mis deshonras! Pues vendrá el tiempo
en que este mozo del norte cambie conmigo
sus hazañas por mis indignidades.
Percy es mi agente, Majestad,
que adquiere para mí hechos gloriosos,
y yo voy a exigirle tales cuentas
que habrá de rendir todas sus glorias,
sí, hasta la más menuda de su vida,
o habré de arrancárselas del pecho.
Lo prometo en el nombre de Dios