Enrique IV
Enrique IV Estopa, vil estopa. Se las he regalado a unas panaderas. Las usan para cerner.
POSADERA
A fe de mujer honrada, era holanda de a ocho chelines el metro. Además, sir Juan, me debéis dinero aquí, por comidas y bebidas, y por dinero prestado: veinticinco libras.
FALSTAFF
Éste también tuvo su parte: que pague él.
POSADERA
¿Él? ¡Pero si es pobre, no tiene nada!
FALSTAFF
¿Cómo pobre? Mírale la cara. ¿Eso es pobreza? Que se acuñe la nariz, que se acuñe los carrillos; yo no pagaré un centavo. ¿Soy yo acaso el hijo pródigo? ¿No puedo estar a gusto en mi posada sin que me roben? He perdido un anillo de sello de mi abuelo que vale cuarenta libras.
POSADERA
¡Jesús! No sé cuántas veces le he oído decir al príncipe que el anillo era de cobre.
FALSTAFF
¿Qué? El príncipe es un vaina, un ruin. ¡Voto a…! De estar aquí, le zurraría como a un perro si dijera eso.