Enrique IV
Enrique IV de los brazos que le cuidan, asà mis miembros,
postrados de dolor, ahora, furiosos de dolor,
son tres veces más fuertes. ¡Fuera ya, fina muleta!
Ahora un guante de escamas y juntas de acero
cubrirá esta mano. Y, ¡fuera, gorro de inválido!,
refinado guardián de cabeza a la que apuntan
prÃncipes azuzados por sus triunfos.
¡Ciña el hierro mi frente y venga ya
la hora más cruel que tiempo y malquerencia
osen lanzar contra la furia de Northumberland!
¡El cielo bese la tierra! ¡Que la naturaleza
no refrene al mar bravÃo! ¡Muera el orden,
y este mundo ya no sea un escenario
que aliente enfrentamientos en una extensa acción,
sino que reine en todo pecho el alma
del primogénito CaÃn, para que, anhelando
todos sangre, termine la áspera escena
y las sombras entierren a los muertos!
[[LORD BARDOLPH
Ese violento arrebato os hace mal, señor.]][7]
MORTON
Buen conde, no divorciéis la prudencia del honor.
La vida de vuestros queridos aliados
depende de vuestra salud; si la entregáis
a arrebatos tan vehementes, decaerá.
Señor, medisteis el resultado de la guerra