Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca HAMLET.—Vamos, vamos, siéntate. Tú no te mueves ni te vas hasta que ponga frente a ti un espejo que te enseñe tus adentros.
REINA.—¿Qué vas a hacer? ¿No irás a matarme? ¡Ah, socorro, socorro!
POLONIO.—(Detrás del tapiz.) ¡Ah, socorro, socorro, socorro!
HAMLET.—¡Cómo! ¿Una rata? ¡Por un ducado la mato!
(Mata a Polonio atravesando el tapiz.)
POLONIO.—¡Ah, me han matado!
REINA.—¡Ay de mÃ! ¿Qué has hecho?
HAMLET.—Pues no sé. ¿Es el rey?
REINA.—¡Ah, qué locura criminal es esta!
HAMLET.—¿Criminal? Casi tanto, buena madre, como matar a un rey y casarse con su hermano.
REINA.—¿Matar a un rey?
HAMLET.—SÃ, señora, eso he dicho. —Y tú, bobo, imprudente, entrometido, adiós. Te creà tu superior. Acepta tu suerte. Pasarse de curioso trae peligro. —No te retuerzas más las manos. Calma, siéntate; yo seré quien te retuerza el corazón si está hecho de materia permeable y la ruin costumbre no lo ha vuelto tan duro que no pueda expugnarlo el sentimiento.
REINA.—¿Qué he hecho yo para que me hables asà con lengua tan ruidosa y ofensiva?