Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca HAMLET.—¡Voto a…! Dime lo que harás. ¿Piensas llorar, luchar, ayunar, desgarrarte? ¿O beber vinagre, comerte un cocodrilo? Yo también. ¿Has venido aquà a lloriquear, a rebajarme tirándote a la fosa? Si te entierras con ella, yo también. Y si hablas de montañas, que nos echen encima fanegas a millones hasta que la tierra se queme la cabeza en el cÃrculo solar y el Osa parezca una verruga. Si voceas, yo hablaré tan hinchado como tú.
REY.—Esto es pura demencia; el acceso no puede durarle mucho tiempo. Muy pronto estará manso como una paloma al salir del cascarón sus doradas parejas[36] y se hundirá en el silencio.
HAMLET.—OÃdme bien. ¿Por qué me tratáis asÃ? Yo siempre os aprecié. Pero no importa. Que Hércules haga lo que se le antoje; el gato maúlla y el perro se impone[37].
(Sale.)
REY.—Acompáñale, Horacio, te lo ruego.
(Sale Horacio.)
Lo que hablamos anoche debe darte paciencia; lo pondremos por obra de inmediato. Gertrudis, haz que vigilen a tu hijo. Esta tumba tendrá su perenne monumento. Muy pronto veremos la hora tranquila; mientras, la paciencia será nuestra guÃa.
(Salen.)