Hamlet
Hamlet POLONIO.— Asà se lo diré.
HAMLET.— Fácilmente se dice: al instante viene. Dejadme solo, amigos.
Hamlet sólo
HAMLET.— Este es el espacio de la noche apto a los maleficios. Esta es la hora en que los cementerios se abren y el infierno respira contagios al mundo. Ahora podrÃa yo beber caliente sangre; ahora podrÃa ejecutar tales acciones que el dÃa se estremeciese al verla. Pero vamos a ver a mi madre… ¡Oh! ¡Corazón! No desconozcas la naturaleza, ni permitas que en este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame ser cruel, pero no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi mano; disimulen el corazón y la lengua. Sean las que fueren las execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará que se cumplan.

Gabinete.
CLAUDIO, Ricardo, Guillermo.
CLAUDIO.— No, no le quiero aquÃ, ni conviene a nuestra seguridad dejar libre el campo a su locura. PrevenÃos, pues, y haré que inmediatamente se os despache para que él os acompañe a Inglaterra. El interés de mi corona no permite ya exponerme a un riesgo tan inmediato, que crece por instantes en los accesos de su demencia.