Hamlet

Hamlet

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

LAERTES.— Gracias, señores. Guardad las puertas… Y tú, indigno príncipe, dame a mi padre.

GERTRUDIS.— Menos, menos ardor, querido Laertes.

LAERTES.— Si hubiese en mí una gota de sangre con menos ardor, me declararía por hijo espurio, infamaría de cornudo a mi padre e imprimiría sobre la frente limpia y casta de mi madre honestísima la nota infame de prostituta.

CLAUDIO.— Pero, Laertes, ¿cuál es el motivo de tan atrevida rebelión?… Déjale, Gertrudis, no le contengas… No temas nada contra mí. Existe una fuerza divina que defiende a los reyes. La traición no puede, como quisiera, penetrar hasta ellos y ve malogrados en la ejecución todos sus designios… Dime, Laertes, ¿por qué estás tan airado? Déjale, Gertrudis… Habla tú.

LAERTES.— ¿En dónde está mi padre?

CLAUDIO.— Murió.

GERTRUDIS.— Pero no le ha muerto el rey.

CLAUDIO.— Déjale preguntar cuanto quiera.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker