Hamlet
Hamlet OFELIA.— [A Gertrudis] Aquà hay hinojo para vos, y palomillas y ruda… [A Claudio] Para vos también, y esto poquito es para mÃ… Nosotros podemos llamarla yerba santa del domingo; vos la usaréis con la distinción que os parezca… Esta es una margarita… Bien os quisiera dar algunas violetas, pero todas se marchitaron cuando murió mi padre. Dicen que tuvo un buen fin.
«Un solitario
de plumas vario
me da placer».
LAERTES.— Ideas funestas, aflicción, pasiones terribles, los horrores del infierno mismo, ¡todo en su boca es gracioso y suave!
OFELIA.— «Nos deja, se va,
y no ha de volver.
No, que ya murió,
no vendrá otra vez…
su barba era nieve,
su pelo también.
Se fue, ¡dolorosa
partida!, se fue.
En vano exhalamos
suspiros por él.
Los cielos piadosos
descanso le den».
A él y a todas las almas cristianas. Dios lo quiera… ¡Eh! Señores, adiós.