Hamlet
Hamlet CLAUDIO.— [Lee] «Alto y poderoso señor: Os hago saber cómo he llegado desnudo a vuestro reino. Mañana os pediré el permiso de ver vuestra presencia real, y entonces, mediante vuestro perdón, os diré la causa de mi extraña y repentina vuelta. Hamlet». ¿Qué quiere decir esto? ¿Se habrán vuelto los otros también, o hay alguna equivocación, o acaso todo es falso?
LAERTES.— ¿Conocéis la letra?
Examinando con atención la carta.
CLAUDIO.— SÃ, es de Hamlet… «Desnudo»… y en una enmienda que hay aquà dice: «solo»… ¿Qué puede ser esto?
LAERTES.— Yo nada alcanzo… Pero dejadle venir, que ya siento esconderse en nuevas iras mi corazón… SÃ, yo viviré, y le diré en su cara: Tú lo hiciste y fue de esta manera.
CLAUDIO.— Si el caso es cierto… ¡Eh! ¿Cómo es posible?… ¿Y qué otra cosa puede ser?… ¿Quieres dirigirte por mÃ, Laertes?
LAERTES.— SÃ, señor, como no procuréis inclinarme a la paz.
