Hamlet
Hamlet POLONIO.— Pues, señor, mi fin es este, y creo que es proceder con mucha cordura. Cargando esas pequeñas faltas sobre mi hijo (como ligeras manchas de una obra preciosa) ganarás por medio de la conversación la confianza de aquel a quien pretendas examinar. Si él está persuadido de que el muchacho tiene los mencionados vicios que tú le imputas, no dudes que él convenga con tu opinión, diciendo: señor mÃo, o amigo, o caballero… En fin, según el tÃtulo o dictado de la persona o del paÃs.
REINALDO.— SÃ, ya estoy.
POLONIO.— Pues entonces él dice… dice… ¿Qué iba yo a decir ahora?… Algo iba yo a decir. ¿En qué estábamos?
REINALDO.— En que él concluirá diciendo al amigo o al caballero.