Hamlet
Hamlet HAMLET.— Oye aquÃ, Guillermo, y tú también… Un oyente a cada lado. ¿Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de mantillas.
RICARDO.— O acaso habrá vuelto a ellas, porque, según se dice, la vejez es segunda infancia.
HAMLET.— Apostaré que me viene a hablar de los cómicos, tened cuidado… Pues, señor, tú tienes razón, eso fue el lunes por la mañana, no hay duda.
POLONIO.— Señor, tengo que daros una noticia.
HAMLET.— [Imitando la voz de Polonio] Señor, tengo que daros una noticia. Cuando Roscio era actor en Roma…
POLONIO.— Señor, los cómicos han venido.
HAMLET.— ¡Tuh!, ¡tuh!, ¡tuh!
POLONIO.— Como soy hombre de bien que sÃ.
HAMLET.— [Declama con tono trágico] «Cada actor viene caballero en burro».
POLONIO.— Estos son los más excelentes actores del mundo, asà en la tragedia como en la comedia, historia o pastoral: en lo cómico-pastoral, histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico histórico-pastoral, escena indivisible, poema ilimitado… ¡Qué! Para ellos ni Séneca es demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto a las reglas de composición y a la franqueza cómica, estos son los únicos.
HAMLET.— «¡Oh! ¡Jefté, Juez de Israel!»… ¡Qué tesoro poseÃste!