Hamlet
Hamlet HAMLET.— Bienvenidos, señores; me alegro de veros a todos tan buenos. Bienvenidos… ¡Oh! ¡Oh camarada antiguo! Mucho se te ha arrugado la cara desde la última vez que te vi. ¿Vienes a Dinamarca a hacerme parecer viejo a mà también? Y tú, mi niña, ¡oiga!, ya eres una señorita; por la Virgen, que ya está vuesarced una cuarta más cerca del cielo desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante a una pieza de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Señores, muy bienvenidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso y corro detrás del primer objeto que se me presenta, como halconero francés. Yo quiero al instante una relación. SÃ, veamos alguna prueba de vuestra habilidad. Vaya un pasaje afectuoso.

CÓMICO 1.º.— ¿Y cuál queréis, señor?