Hamlet
Hamlet HAMLET.— Me acuerdo de haberte oÃdo en otro tiempo una relación que nunca se ha representado al público, o una sola vez cuando más… SÃ, y me acuerdo también que no agradaba a la multitud; no era ciertamente manjar para el vulgo. Pero a mà me pareció entonces, y aun a otros cuyo dictamen vale más que el mÃo, una excelente pieza, bien dispuesta la fábula y escrita con elegancia y decoro. No faltó, sin embargo, quien dijo que no habÃa en los versos toda la sal necesaria para sazonar el asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con método, instructiva y elegante, y más brillante que delicada. Particularmente me gustó mucho en ella una relación que Eneas hace a Dido, y sobre todo cuando habla de la muerte de PrÃamo. Si la tienes en la memoria… empieza por aquel verso… Deja, deja, veré si me acuerdo.
«Pirro feroz como la hircana tigre…»
No es este, pero empieza con Pirro… ¡ah!…
«Pirro feroz con pavonadas armas,
negras como su intento, reclinado
dentro en los senos del caballo enorme,
a la lóbrega noche parecÃa.
Ya su terrible, ennegrecido aspecto
mayor espanto da. Todo le tiñe
de la cabeza al pie caliente sangre