La tempestad
La tempestad GONZALO.— ¡Será ahorcado, no obstante! ¡Aun cuando cada gota de agua se opusiera a ello y tratara de engullírselo! (Ruidos confusos en el interior.)
VARIAS VOCES.— ¡Misericordia de nosotros! ¡Zozobramos, zozobramos! ¡Adiós, esposa! ¡Adiós, hijos! ¡Adiós, hermano! ¡Nos hundimos! ¡Nos hundimos!…
ANTONIO.— ¡Muramos todos con el rey! (Sale.)
SEBASTIÁN.— ¡Despidámonos de él! (Sale.)
GONZALO.— ¡Diera ahora mil estadas de mar por un acre de tierra estéril; un extenso páramo, unos retamales espinosos, cualquier cosa! ¡Hágase la voluntad del Altísimo! ¡Pero hubiera preferido morir de muerte seca! (Sale.)