La tempestad

La tempestad

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

PRÓSPERO.— Ya es hora de que te informe por extenso. Préstame tu mano y despójame de mi mágica vestidura… Así. (Coloca en el suelo su manto.) ¡Quédate ahí, mi talismán!… Seca tus ojos; consuélate. El terrible espectáculo de este naufragio, que ha despertado en ti la virtud de la compasión, lo he preparado yo tan acertadamente, merced a los recursos de mi arte, que allí no queda alma…, ni nadie ha perdido el valor de un cabello, entre aquellos cuyos gritos has oído y te han llenado de asombro. Siéntate; porque vas ahora a saber más de lo que sabes.

MIRANDA.— Frecuentemente habéis querido contarme lo que soy; pero os deteníais y me dejabais en suspenso diciéndome: «Espera, todavía no».

PRÓSPERO.— Ha venido ahora el instante. Ha llegado el minuto en que es necesario abrir tus oídos. Obedece y está atenta. ¿Puedes recordar el tiempo en que aún no habitábamos en esta gruta? No creo que puedas, porque entonces no tenías más que tres años.

MIRANDA.— Puedo, ciertamente, señor.

PRÓSPERO.— Pero ¿cómo? ¿Evocando otra morada y personas? Cuéntame lo que pudo dejar alguna otra imagen a tus recuerdos.

MIRANDA.— Es muy lejano; y más bien un sueño que una certidumbre que mi memoria podría garantizar. ¿No tenía yo un tiempo cuatro o cinco mujeres que cuidaban de mí?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker