La tempestad

La tempestad

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

SEBASTIÁN.— Tu caso, querido amigo, me servirá de precedente. Como ganaste Milán ganaré yo Nápoles. Tira de espada; un golpe te librará del tributo que pagas, y yo, el rey, te apreciaré.

ANTONIO.— ¡Desenvainemos juntos, y cuando alce mi diestra, imitadme y caed sobre Gonzalo!

SEBASTIÁN.— ¡Ah! Una palabra tan sólo. (Conversando aparte.)

Música.— Vuelve a entrar ARIEL, invisible

ARIEL.— Mi dueño, gracias a su arte, ha previsto el peligro que vos, amigo suyo, corréis; y me manda —pues de otro modo fracasase su proyecto— a salvaros la vida. (Cantando al oído de GONZALO.)

En tanto dormís roncando,

ojo alerta la traición

está buscando su instante.

Si os inquietáis por la vida,

sacudid el sueño y andad con cuidado.

¡Despertad! ¡Despertad!

ANTONIO.— Entonces no perdamos tiempo. (Desenvainan.)

GONZALO.— ¡Ahora, ángeles de bondad, defended al rey! (Se despiertan.)

ALONSO.— ¡Hola! ¿Qué ocurre? ¿Eh? ¡Despertad! ¿Por qué habéis desenvainado? ¿Qué significan esas siniestras miradas?

GONZALO.— ¿Qué sucede?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker