La tempestad

La tempestad

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

SEBASTIÁN.— Mientras estábamos aquí velando vuestro reposo, hemos escuchado de repente sordos rugidos como de toros o más bien de leones. ¿No os han despertado? Han retumbado en mis oídos de una manera terrible.

ALONSO.— No he oído nada.

ANTONIO.— ¡Oh! Era un alboroto para espantar los oídos de un monstruo, para provocar un temblor de tierra. Seguramente se trataba de todo un rebaño de leones.

ALONSO.— ¿Lo habéis oído, Gonzalo?

GONZALO.— Por mi honor, señor, oí un zumbido, y también algo extraño que me despertó. Os sacudí, señor, y grité; y como abriera los ojos, vi sus espadas al aire… Sentíase ruido, ésta es la verdad. Lo mejor es que nos mantengamos en guardia o que abandonemos este sitio. Tiremos de las espadas.

ALONSO.— Alejémonos de estos lugares y dediquémonos a la busca de mi pobre hijo.

GONZALO.— ¡El cielo le guarde de estas bestias! Porque seguramente se halla en la isla.

ALONSO.— Partamos. (Sale con los otros.)

ARIEL.— Próspero, mi señor, sabrá lo que he hecho. Marcha ahora, rey, con toda seguridad, en busca de tu hijo. (Sale.)


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker