La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III GLOUCESTER: ¡Claro, esto es lo que ocurre cuando los hombres son gobernados por las mujeres! ¡No es el rey quien os envía a la Torre! Es milady Grey[6], su esposa, Clarence; ¡es ella la que le induce a estos extremos! ¿No fueron ella y su hermano, ese honrado y digno Antonio Woodeville[7], quienes enviaron a lord Hastings a la Torre, donde hasta el día de hoy ha permanecido encerrado? ¡No estamos seguros Clarence; no estamos seguros!
CLARENCE: ¡Por el Cielo, pienso que nadie hay aquí libre, sino los parientes de la reina y los mensajeros nocturnos que se arrastran entre el rey y mistress Shore[8]! ¿No habéis oído las humildes súplicas que ha tenido que dirigirle lord Hastings para obtener su liberación?
GLOUCESTER: Implorando humildemente a su diosa, ha conseguido milord Chamberlain[9] su libertad. Os diré lo que…, según creo, es nuestro camino si queremos conservar el favor del rey: servirla y llevar su librea. ¡Ella y la recalcitrante y celosa viuda[10], desde que nuestro hermano las ha hecho damas son las poderosas comadres de esta monarquía!
BRAKENBURY: Suplico a Vuestras Gracias que uno y otro me perdonen. Su Majestad me ha encargado expresamente que nadie, sea cual fuere su linaje, tenga con vuestro hermano una conversación privada.