La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BUCKINGHAM: ¡Dios y nuestra inocencia nos defiendan y nos protejan!
Entran LOVEL y RATCLIFF con la cabeza de HASTINGS.
GLOUCESTER: ¡Calma! Son amigos: Ratcliff y Lovel.
LOVEL: ¡Aquà tenéis la cabeza del innoble traidor, el peligroso y por nadie sospechado Hastings!
GLOUCESTER: QuerÃa yo tan entrañablemente a este hombre, que debo llorarlo. ¡Lo tenÃa por la criatura más sincera que haya llevado por la tierra el nombre de cristiano! ¡De él hice mi libro, donde escribÃa mi alma la historia de sus secretos pensamientos! Tan bien disimulaba sus vicios, bajo la apariencia de virtud, que sin la evidencia de su crimen, quiero decir, su comercio familiar con la mujer de Shore, vivÃa al abrigo de la más ligera sospecha.
BUCKINGHAM: Bien, bien; era el traidor más solapado que he conocido… Escuchad, lord corregidor: ¿hubierais imaginado o podido creer (si, gracias a la protección de Dios, no viviéramos para contároslo) que este sutil traidor proyectaba asesinarnos hoy en pleno Consejo a mà y a mi querido lord de Gloucester?
CORREGIDOR: ¿Es posible?