La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Entra RATCLIFF.
RATCLIFF: ¡Milord!
REY RICARDO: ¡Voto va! ¿Quién está ah�
RATCLIFF: Ratcliff, milord; soy yo. El gallo temprano de la aldea ha saludado dos veces a la aurora. Nuestros amigos están ya en pie y se abrochan su armadura.
REY RICARDO: ¡Oh Ratcliff! ¡He tenido un sueño horrible!… ¿Qué crees tú? ¿Nos serán fieles nuestros amigos?
RATCLIFF: Sin duda alguna, milord.
REY RICARDO: Ratcliff, temo, temo…
RATCLIFF: De nada, milord; no os dejéis asustar por bromas.
REY RICARDO: ¡Por San Pablo Apóstol! ¡Las sombras de esta noche han aterrado más el alma de Ricardo que pudieran hacerlo diez mil soldados en carne y hueso, armados a toda prueba y conducidos por ese imbécil Richmond!… Aún no está cercano el dÃa ¡Vamos, venid conmigo! Voy a rondar por nuestras tiendas, haciendo el papel de los que escuchan tras las puertas, para oÃr si hay alguien que me traiciona. (Salen RICARDO y RATCLIFF. RICHMOND despierta).
Entran OXFORD y otros.
LORES: ¡Buenos dÃas, Richmond!
RICHMOND: Os pido perdón, lores, y a vosotros, vigilantes caballeros, por haberme hallado desperezándome todavÃa.