La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Londres. El palacio[23].
Entra la Reina Isabel, Lord Rivers y Lord Grey.
RIVERS: Calmaos, señora. No cabe duda de que Su Majestad recobrará su acostumbrada salud.
GREY: Por eso, vuestras inquietudes no hacen más que agravar su mal. Así, por Dios, aparentad contento y fortaleced a Su Gracia con palabras consoladoras.
REINA ISABEL: ¿Qué será de mí si él muriera?
GREY: No tendríais mayor desgracia sino la pérdida de semejante señor.
REINA ISABEL: La pérdida de semejante señor equivale a todas las desgracias.
GREY: El cielo os ha bendecido concediéndoos un bondadoso hijo, que será vuestro consuelo cuando él falte.
REINA ISABEL: ¡Ah! Es joven, y su minoridad ha sido confiada al cuidado de Ricardo Gloucester, un hombre que ni me quiere ni nos quiere.
RIVERS: ¿Está decidido su nombramiento de Protector[24]?
REINA ISABEL: Decidido, aunque no ultimado; pero lo será si el rey sucumbe.
Entran BUCKINGHAM y STANLEY.
GREY: Aquí llegan los lores de Buckingham y Stanley[25].