La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BUCKINGHAM: SÃ, señora. Desea hacer la reconciliación[27] entre el duque de Gloucester y sus hermanos, y entre ellos y milord Chamberlain, y acaba de convocarlos ante su real presencia.
REINA ISABEL: ¡Ojalá se arregle todo!…; pero eso no será nunca, y temo que nuestra felicidad toca a su término.
Entran GLOUCESTER, HASTINGS y DORSET.
GLOUCESTER: ¡Me han calumniado, y yo no lo toleraré! ¿Quiénes son los que se quejan al rey de lo que yo le pongo mala cara, soy severo y no le amo? ¡Por San Pablo, que aman bien poco a Su Gracia los que le llenan los oÃdos con semejantes chismes estúpidos! ¡Porque no sé adular, emplear lindas frases, sonreÃr a las gentes, acariciar, engañar, mimar, hacer reverencias a la francesa[28] e imitar a los cortesanos, debe tenérseme por un rencoroso enemigo! ¿No puede vivir un hombre franco, que no piensa mal de nadie, sin que se abuse de su leal sinceridad por sedosos, rastreros e insinuantes jaques[29]?
GREY: ¿A quién de todos los presentes se refiere Vuestra Gracia?