La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III GLOUCESTER: Lo haré yo, y dan fin en… Margarita.
REINA ISABEL: Así todas vuestras maldiciones acaban en vos misma.
REINA MARGARITA: ¡Pobre esbozo de reina, vano alarde de mi esplendor! ¿A qué verter azúcar sobre esa ventruda araña[40], cuya tela mortal te envuelve por todas partes? ¡Loca! ¡Loca! ¡Estás afilando el cuchillo que ha de matarte! ¡Día llegará en que implores mi ayuda para maldecir contigo a este ponzoñoso reptil jorobado!
HASTINGS: ¡Mujer de mal agüero, termina tus frenéticas imprecaciones, no se agote, para desgracia tuya, nuestra paciencia!
REINA MARGARITA: ¡Menguado oprobio para vosotros!, ¡todos habéis abusado de la mía!
RIVERS: En justicia, debiéramos recordaros vuestros deberes.
REINA MARGARITA: En justicia, debierais recordar los que es vuestro deber, enseñarme a ser vuestra reina y aprender vosotros a ser mis súbditos. ¡Oh, en justicia, aprended vosotros mismos estos deberes!
DORSET: ¡No discutías con ella; es una lunática!