La tragedia de Ricardo III

La tragedia de Ricardo III

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CLARENCE: ¡Oh Brakenbury! ¡Todas estas cosas, que ahora deponen contra mi alma, las realicé por Eduardo! ¡Y ved cómo me recompensa! ¡Oh Dios! ¡Si mis hondas plegarias no consiguen aplacarte, sino que pretendes quedar vengado de mis culpas, ejecuta en mí solo tu furor! ¡Perdona a mi inocente mujer[45] y a mis pobres hijos!… ¡Te ruego, querido guardián, que no te separes de mí! ¡Mi alma está apesarada, y quisiera dormir tranquilo!

CARCELERO: Lo haré, milord. ¡Dios conceda a Vuestra Gracia un apacible descanso!…(CLARENCE se queda dormido).

Entra BRAKENBURY.

BRAKENBURY: ¡Los pesares alteran el tiempo y las horas de reposo!… ¡De la mañana hacen noche, y de la noche mediodía! La gloria de los príncipes se reduce a sus títulos, honores internos para exteriores penas, y por una felicidad imaginaria crean a veces un mundo de inquietantes cuidados. ¡Y así, entre sus títulos y un nombre humilde no hay otra diferencia que la fama exterior!

Entran los dos Asesinos.

ASESINO PRIMERO: ¡Hola! ¿Quién va?

BRAKENBURY: ¿Qué quieres camarada? Y ¿cómo has venido aquí?

ASESINO PRIMERO: ¡Quiero hablar con Clarence, y he venido con mis piernas!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker