La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BRAKENBURY: ¡Cómo! ¿Tan breve?
ASESINO SEGUNDO: ¡Mejor asÃ, señor, que ser enojoso!… ¡Mostrémosle nuestra orden y ahorremos palabras! (Entrega un papel a BRAKENBURY, que lo lee).
BRAKENBURY: ¡En esta autorización se me ordena entregar al duque de Clarence en vuestras manos! ¡No quiero reflexionar qué intenciones le han dictado, porque deseo ignorarlas, para ser inocente! He aquà al duque durmiendo…, y he aquà las llaves. Iré a ver al rey y a significarle que he delegado en vosotros mis funciones.
ASESINO PRIMERO: Podéis hacerlo, señor; es una acto de prudencia. Pasadlo bien.
Salen BRAKENBURY y CARCELERO.
ASESINO SEGUNDO: ¡Qué! ¿Le damos de puñaladas mientras duerme?
ASESINO PRIMERO: No; dirÃa que fue una cobardÃa al despertar.
ASESINO SEGUNDO: ¡Al despertar! ¡No despertará hasta el gran dÃa del Juicio!
ASESINO PRIMERO: Bien; pero dirá entonces que le herimos durmiendo.
ASESINO SEGUNDO: El sentido de esa palabra, Juicio, ha hecho nacer en mà una especie de remordimiento.
ASESINO PRIMERO: ¡Qué! ¿Tienes miedo?