La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III ASESINO SEGUNDO: No de matarlo, trayendo la orden, sino de condenarme por haberlo matado, contra lo cual ninguna orden me defendería.
ASESINO PRIMERO: ¡Te creí resuelto!
ASESINO SEGUNDO: ¡Y lo estoy a dejarlo vivir!
ASESINO PRIMERO: ¡Volveré para ver al duque de Gloucester y contárselo!
ASESINO SEGUNDO: No, te lo ruego; espera un poco. Confío en que pasará este mi acceso de sensibilidad. Suele durar lo que se tarda en contar veinte.
ASESINO PRIMERO: ¿Cómo te sientes ya?
ASESINO SEGUNDO: ¡Todavía quedan en mí algunas partículas de conciencia!
ASESINO PRIMERO: ¡Acuérdate de nuestra recompensa una vez cometida la acción!
ASESINO SEGUNDO: ¡Voto va! ¡Muera! ¡Había olvidado la recompensa!
ASESINO PRIMERO: ¿Dónde está tu conciencia ahora?
ASESINO SEGUNDO: En la bolsa del duque de Gloucester.
ASESINO PRIMERO: De modo que cuando él abre la bolsa y nos paga se escapa tu conciencia.
ASESINO SEGUNDO: ¡No importa! ¡Que se vaya! ¡Nadie consentirá en recibirla!
ASESINO PRIMERO: ¿Y si viene a ti de nuevo?