La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III ASESINO PRIMERO: ¡Calla! Se despierta… ¿Le herirás?
ASESINO SEGUNDO: No; discutiremos con él.
CLARENCE: ¿Dónde estás, carcelero? ¡Dame una copa de vino!
ASESINO PRIMERO: Dentro de un instante tendréis suficiente vino, milord.
CLARENCE: ¡En nombre de Dios! ¿Quién eres?
ASESINO PRIMERO: Un hombre como vos.
CLARENCE: Pero no como yo, de sangre real.
ASESINO PRIMERO: Ni vos como yo, de sangre leal.
CLARENCE: Tu voz es de trueno, pero humilde tu mirada.
ASESINO PRIMERO: Mi voz es ahora la del rey; pero mis miradas, propias.
CLARENCE: ¡Qué tenebroso y mortÃfero es tu lenguaje! ¡Vuestros ojos me amenazan! ¿Por qué palidecéis? ¿Quién os envÃa aquÃ? ¿A qué venÃs?
ASESINO SEGUNDO: A…, a…, a…
CLARENCE: ¡A asesinarme!
LOS DOS ASESINOS: SÃ, sÃ.
CLARENCE: Apenas tenéis corazón para decÃrmelo; luego menos tendréis corazón para realizarlo. ¿En qué, amigos, os he ofendido?
ASESINO PRIMERO: A nosotros, en nada, sino al rey.
CLARENCE: Pronto estaré con él reconciliado.