La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III ASESINO SEGUNDO: ¡Y esa misma venganza es la que sobre ti arroja, por falso, por perjuro y por asesino también! ¡Tú hiciste el juramento de combate en la guerra por la casa de Lancaster[46]!
ASESINO PRIMERO: ¡Y, como traidor al nombre de Dios, faltaste a tu juramento! ¡Y con tu hoja traicionera atravesaste las entrañas del hijo de tu soberano[47]!
ASESINO SEGUNDO: ¡A quien hubiste de jurar sostenimiento y defensa!
ASESINO PRIMERO: ¿Cómo te atreves ante nosotros a apelar a la ley divina, cuando la has violado en tan grande extremo?
CLARENCE: ¡Ay! Y ¿por quién cometà tan mala acción? ¡Por Eduardo, por mi hermano; por él la realicé! ¡No os enviará para que me deis muerte por ello, pues en esto es tan culpable como yo! Si Dios quiere vengarse de esa falta. ¡Oh!, sabed que Él se venga en público. ¡No hurtéis la contienda a su potente brazo! El no necesita medios indirectos ni ilegales para aniquilar a los que le han ofendido.
ASESINO PRIMERO: ¿Quién te encargó, entonces, de ser su sangriento ministro, cuando heriste de muerte al galante mancebo, la esperanza preciada, el bravo Plantagenet?
CLARENCE: El amor por mi hermano, el demonio y mi furia.