La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Londres. El palacio[49].
Entran el REY EDUARDO enfermo, la REINA ISABEL, DORSET, RIVERS, HASTINGS, BUCKINGHAM, GREY y otros.
REY EDUARDO: Bien; asÃ… Hoy no he perdido el dÃa… ¡Pares, continuad esta estrecha unión! De un instante a otro espero una embajada de mi Redentor, para redimirme de este mundo; y en mayor paz partirá mi espÃritu al Cielo después de haber restablecido la paz de mis amigos sobre la tierra. ¡Rivers y Hastings, daos la mano sin oculto encono, jurándoos amistad!
RIVERS: El Cielo me es testigo de que mi alma queda purgada de odio y de envidia, y sello con mi mano la lealtad de mi corazón.
HASTINGS: ¡Asà sea dichoso como juro sinceramente lo mismo!
REY EDUARDO: Tened cuidado de no fingir ante vuestro rey, no sea que Aquel que es supremo Rey de reyes confunda vuestra oculta falsÃa y os condene a perecer el uno a manos del otro.
HASTINGS: ¡Asà sea afortunado como juro un leal afecto!
RIVERS: ¡Y yo como amo a Hastings con todo mi corazón!
