La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III REY EDUARDO: Señora, no seáis vos misma una excepción de esto…, ni vuestro hijo Dorset…, ni vos, Buckingham. Habéis sido adversarios entre sÃ. Esposa, estimad a lord Hastings, dadle a besar vuestra mano, y, en lo que realicéis, proceded con franqueza.
REINA ISABEL: Hela aquÃ, Hastings… Nunca más recordaré nuestros pasados resentimientos. ¡Por mi felicidad y la de los mÃos!
REY EDUARDO: ¡Dorset, abrazadle!… ¡Hastings, amad al marqués!
DORSET: Protesto aquà que este intercambio de afectos será inviolable por parte mÃa.
HASTINGS: Igual juro yo. (Abraza a DORSET).
REY EDUARDO: Ahora, noble Buckingham, sella esta alianza con tus brazos a los deudos de mi esposa, y hacedme todos felices con vuestra unión.
BUCKINGHAM: ¡Si alguna vez Buckingham vuelve a su rencor contra Vuestra Gracia(A la REINA.) y no os rinde a vos ni a los vuestros las solicitudes y deberes que le conciernen, que Dios me castigue con el odio de aquellos de donde espero más amor! ¡Que cuando más necesite poner un amigo a prueba, y más seguro esté de que es amigo, le halle falso, pérfido, traidor y lleno de reservas contra mÃ! Esto es lo que pido al Cielo cuando se enfrÃe mi amor por vos o por los vuestros.(Abrazando a RIVERS, etc).